28 oct. 2011

Amarillo y Negro

Atardece sobre el asfalto. Julia vuelve del despacho a casa atravesando el gran parque del centro de la ciudad. Camina rápido, intentando olvidar la larga lista de tareas que, impacientes, le esperan en el recibidor de su piso. De repente se para porque se nota cansada y, sin que sirva de precedente, se sienta en un banco. Resopla y observa a su alrededor. Hacía tiempo que no se fijaba en la belleza eterna de un instante fugaz: los árboles danzan suavemente con el viento, el césped desprende un intenso aroma a ducha de bosque. Y de lejos, el alboroto y las risas de unos niños jugando.

Se queda así durante un tiempo impreciso. La luz del sol va dejando paso al crepúsculo al mismo tiempo que en su mente se extienden sombras y pensamientos: 

5 sept. 2011

La habitación cerrada



Me aferraba a la cita diaria con aquella desconocida como la única esperanza de que existiera algo más allá de la nauseabunda mediocridad que empapaba mi vida. Era otoño de 1902. Cada día, al llegar la hora que nunca fue convenida, me acercaba al umbral de la habitación cerrada. Me arrodillaba con cierta veneración y acercaba mi cara hasta notar la puerta.


Silencio y sólo silencio. Hasta que el leve roce de su vestido de seda contra el otro lado de la puerta desterraba la incertidumbre. La mujer reclusa estaba ahí, puntual como siempre. En un encuentro de dos almas sin miradas que cruzar, sin frases que oír ni pronunciar, sin manos que acariciar. Una cita de los pequeños sonidos y las ligeras sensaciones, alzándose en rebelión contra la tiranía de las imágenes y las palabras.


Y en mi bolsillo, una llave. La clave para liberar a esa joven de su penitencia y desvelar su identidad. Y una cerradura en la que se insertaba mi miedo a desgarrar el misterio que me mantenía dulcemente cautivo.

21 jul. 2011

Una historia sepultada



El manuscrito llegó a mis manos por casualidad. Fue en 2009, en la biblioteca del Monasterio benedictino de Agualuces, mientras me estaba documentando para escribir una novela sobre la vida de Fray Luis de Guareña. Lo hallé en muy mal estado, medio aplastado por una copia del “De virtutibus et vitiis libellus” de Aristóteles. Así que tardé algunos días en recomponer las páginas y reconstruir el insólito relato. Un relato que, de no haber sido enterrado por orden del monarca Felipe II, habría hundido al mayor Imperio del siglo XVI.

1 jul. 2011

Bárbara Azul



- Hijo mío, tú dirás lo que quieras, pero esa señora tiene el pelo demasiado azul; y en mi familia siempre se ha dicho que eso trae mala suerte – dijo Camille, la madre a Jean, justo después de que la Condesa Bárbara Azul acabara de visitar su casa.


- Pues a mí me parece una chica muy agradable y… muy muy rica. Ya sé que no es rubia como nosotros, pero a mí eso me da igual. Puede ser una buena esposa para mí. Reconozco que, a pesar de su juventud, tiene el gesto amargado; sin duda causado por la desdicha de enviudar tres veces.

31 ene. 2011

La Torre de Babel



“¡Cagüentó! – Exclamó Dios - ¡Parece que estos palurdos de aquí abajo estén esperando a que me eche la siesta para empezar a hacer ruido con sus martillos y picos! ¡Malditas reformas! ¡No aguanto esto ni un día más! ¡Ahora mismo llamo a uno de mis contactos de ahí abajo!