31 dic. 2013

Biografía

Durante una soleada mañana de primavera broté en una rama intermedia de la copa de un álamo plateado, cerca de la entrada del parque de la ciudad. Esa ubicación fue el resultado de una serie de decisiones importantes. Porque no me considero una de esas que cambian de parecer como una veleta; una vez hecha la elección, ese sería mi lugar para toda mi vida.

¿Por qué en el parque? Esta fue la resolución más fácil, porque en el exterior no había ni una señal de que la madre naturaleza hubiera pasado por ahí. Lo más parecido a un vegetal eran las farolas.

Elegir el árbol ya me costó más; cada especie tiene sus peculiaridades, así que busqué la que más me convenía. Escogí un ejemplar muy resistente y elegante; la resistencia me garantizaba una larga vida y la elegancia… pues quizás haría que esa larga vida fuera más agradable.

3 oct. 2013

Los tres Cerditos


El Lobo salió corriendo de la casa de ladrillos. Sus gritos no cesaron hasta que se desplomó en la orilla del río, desmayado por el dolor de las quemaduras que cubrían buena parte de su cuerpo. Quizás la ventaja de estar inconsciente fue no tener que aguantar a los cerditos bailando y cantando: “¿Quién teme al Lobo Feroz? ¡Al lobo, al lobo! ¿Quién teme al Lobo Feroz? ¡Al Lobo Feroz!”

Una vez eliminada la amenaza del intruso, el hermano mayor propuso a sus hermanos que se quedaran a vivir con él, con la única condición de que se repartieran las tareas del hogar. Él se dedicó a arreglar las casas de los habitantes de la comarca, ya que era un buen albañil. El mediano, como experto en carpintería, recogía leña para la chimenea y tallaría figuras para vender a los visitantes de la comarca. El pequeño, como no tenía ninguna habilidad especial, se tumbaba en los campos de trigo mirando al cielo y viendo las nubes pasar.

31 ago. 2013

Las Palabras de la Serpiente Púrpura


Agua goteando rítmicamente desde el techo de la gruta. Este había sido el único sonido en la galería de la profunda cueva antes de la llegada de los intrusos. Unos intrusos que no eran más que palabras. Ni siquiera ellas recordaban cómo habían llegado ahí; algunas decían que pertenecían a un viejo pergamino enterrado. Otras afirmaban que simplemente habían estado siempre en la cueva. Las más atrevidas decían que eran los gritos de algún ser demoníaco del atrapado en el inframundo. 

Aunque lo importante no era de dónde venían sino era saber cómo salir de ahí. Y eso les llevó a un intenso debate. Liderazgo quería organizarlo todo, pero su afán de protagonismo y solemnidad sólo provocaba la burla en sus compañeras. Consenso buscaba infructuosamente una solución que satisficiera a todas las palabras. Imposición había sido amordazada y atada debido a sus por sus bruscos modales. Para ello se utilizó un subrayado, que por una vez fue de gran utilidad. Aventura propuso explorar en busca de una salida. Curiosidad y Valor en seguida se presentaron voluntarias para acompañarle. Paz estaba sentada encima de una roca y en silencio observaba todo lo que pasaba a su alrededor. La más parlanchina era Miedo, que cada vez que alguien hacía una propuesta, no podía evitar añadir alguna consecuencia espantosa. No había manera de ponerse de acuerdo.