Las Palabras de la Serpiente Púrpura


Agua goteando rítmicamente desde el techo de la gruta. Este había sido el único sonido en la galería de la profunda cueva antes de la llegada de los intrusos. Unos intrusos que no eran más que palabras. Ni siquiera ellas recordaban cómo habían llegado ahí; algunas decían que pertenecían a un viejo pergamino enterrado. Otras afirmaban que simplemente habían estado siempre en la cueva. Las más atrevidas decían que eran los gritos de algún ser demoníaco del atrapado en el inframundo. 

Aunque lo importante no era de dónde venían sino era saber cómo salir de ahí. Y eso les llevó a un intenso debate. Liderazgo quería organizarlo todo, pero su afán de protagonismo y solemnidad sólo provocaba la burla en sus compañeras. Consenso buscaba infructuosamente una solución que satisficiera a todas las palabras. Imposición había sido amordazada y atada debido a sus por sus bruscos modales. Para ello se utilizó un subrayado, que por una vez fue de gran utilidad. Aventura propuso explorar en busca de una salida. Curiosidad y Valor en seguida se presentaron voluntarias para acompañarle. Paz estaba sentada encima de una roca y en silencio observaba todo lo que pasaba a su alrededor. La más parlanchina era Miedo, que cada vez que alguien hacía una propuesta, no podía evitar añadir alguna consecuencia espantosa. No había manera de ponerse de acuerdo. 

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