20 feb. 2014

El zapato de cristal


-Alteza, ¡Tenemos que encontrar una solución a este lío! – dijo Bernard, el asistente personal del príncipe Alain, mientras intentaba cerrar la puerta tras de sí. Por suerte un par de guardias le ayudaban; al otro lado, una manada de jovencitas que empujaban y gritaban su derecho a ser la futura princesa.

-La fecha acordada para vuestra boda se acerca, y ya hemos realizado todos los preparativos. Sólo nos falta un pequeño detalle: encontrar una novia para vos.

Alain, que hasta entonces había estado ensimismado mirando las nubes por la ventana, se giró:

-Uff…Ya sé que mi padre me advirtió que si no me casaba pronto me quitaría todos los derechos al trono, pero ya sabes Bernard que las chicas no son lo mío.