29 jun. 2017

La Ventana

La calma de una tarde de verano en el desván de la vieja masía se vio interrumpida por el estruendo de los saltos de la niña subiendo rápido la escalera. Acababa de llegar allí y estaba realizando su acostumbrado reconocimiento de un nuevo espacio. Cuando llegó arriba, se detuvo unos instantes para no olvidar los olores que la invadían: de fondo, aroma de madera vieja del suelo y el techo calentada por el sol y enfriada por la noche durante miles de días. Y recubierto por el leve perfume de los restos de varias hierbas aromáticas que colgaban mustias de una viga; parecía que algún antiguo habitante de la casa se las había dejado ahí en una huída precipitada años atrás.

31 may. 2017

El sueño de Adán

Despertó en medio de la noche y se sintió desorientado, pues ante sus ojos sólo había negrura y silencio. Al tomar aire sintió una fragancia que le infundió calma. Poco a poco fue acostumbrándose a la oscuridad y empezó a distinguir las ramas de laurel y mirto entretejidas; era la techumbre del pequeño recinto que había sido creado para su descanso. Lo completaban unas paredes formadas por un espeso entramado de hierbas aromáticas y flores de todo tipo y color. Hacía pocos días que ya no dormía al raso, y por esa razón todavía extrañaba no tener como techo la bóveda celeste. El manto de estrellas, aunque tremendamente lejanas, le transmitían una agradable sensación de cercanía y protección.

26 dic. 2016

El Árbol y las Manzanas

En medio del bosque vivía un Árbol centenario. Y a pesar de su edad, al final del verano lucía esplendoroso. Decenas de Manzanas rojas en medio de las hojas verde brillante le daban el aspecto de un precioso collar de rubíes y esmeraldas.

Desde el momento de la floración el Árbol se había dado cuenta de que esa iba a ser una temporada difícil. Las abejas escaseaban más que nunca, por lo que tuvo que esforzarse en generar un polen muy oloroso y unos pétalos muy brillantes para atraer a abejas de panales más lejanos. Además, cuando los frutos empezaron a crecer vinieron ventiscas y heladas, y tuvo que ingeniárselas para protegerlos con sus ramas y hojas.

31 oct. 2016

El Príncipe Encantado (II)

Al otro lado del pantano, un enorme bloque de roca proyectaba la sombra de la luna sobre las tranquilas aguas de las que sobresalía. Era el resto más visible de lo que había sido un primitivo santuario. Junto a él, tendidos aquí y allá, yacían sus fieles compañeros. Con dificultad, alguien se daría cuenta de que en un principio todos ellos formaban un círculo perfecto. La niebla y el musgo intentaban tapar los extraños símbolos grabados en sus rugosas caras. Era un esfuerzo inútil, pues ya nadie sabía pronunciarlos.

Un búho se posó en lo alto del bloque. Miró a ambos lados sin encontrar a nadie. Parpadeó dos veces. Agitó sus alas, en un gesto instintivo para quitarse de encima la humedad nocturna. Giró la cabeza hacia abajo.

- Has tardado mucho en venir– dijo, mientras recolocaba sus garras en la piedra para no resbalar.

30 jun. 2016

Hilos

Unos cuantos hilos blancos sobre una tela azul celeste, probablemente desprendidos de la toga de Apolo (Helios) en su viaje diario. Y todo ello dentro de un marco hecho de tejas. Así veía el comerciante Kleitos el cielo cuando cruzaba el amplio patio que daba acceso a las cocinas del palacio de aquella pequeña isla del mediterráneo oriental.

31 may. 2016

30 abr. 2016

El Traje Nuevo del Emperador

¡Mirad, mirad, el Emperador lleva un traje precioso! – gritó de repente un niño vestido de rojo. Le siguió un gran “oooh” de admiración por parte de la multitud, acompañado de una catarata de aplausos y vítores.  El Emperador saludaba hieráticamente desde un balcón de palacio, siguiendo el ritual de presentación de un traje nuevo – por cierto, cada vez con mayor frecuencia. Y es que de la misma manera que otros monarcas nunca tenían suficientes palacios, carruajes o amantes, su majestad tenía debilidad por su vestuario.